Solteros catolicos opus dei ni vanessa

Me llamo Antonio Esquivias, tengo 60 años y me dedico a la formación de docentes en Educación Emocional. Sin embargo, durante 30 años he sido numerario del Opus Dei. De hecho, ni siquiera pensé que podría tener, simplemente, una vida fuera del Opus Dei Mis días en el Opus Dei se caracterizaban por la monotonía, por repetir una y otra vez la misma rutina, donde dominaba el rezo, los sacrificios y el estudio. Me levantaba bien tempranito, poco después de las seis y media, con el minuto heroico, es decir, ponerme en pie en el mismo momento en el que suena el despertador, sin remolonear. Inmediatamente después tenía que hacer el primer ofrecimiento a Dios del día: besar el suelo y decir serviamque significa serviré, tanto al Opus como a Dios. Tras vestirme, y sin desayunar, iba al centro de la Obra a las siete y media, justo a tiempo para la media hora de oración para los numerarios. A las ocho, la misa y, ahora sí, el desayuno. Después, quince minutos de lectura espiritual, comida y oración de la tarde.

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